El día que llegué a la Villa de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, realicé un sueño

BAHÍA-DE-TACO

Desde niña anhelé visitar la primera villa fundada en Cuba por lo españoles – la Villa de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa– y estar en… ¡la ciudad más antigua de mi país!

Fundación

La ciudad fue fundada el 15 de agosto de 1511 con el nombre de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa por el conquistador español Diego Velázquez. Es el más antiguo asentamiento de la Isla después de la llegada de los colonizadores españoles y de ahí debe su nombre de Ciudad Primada. En 1518 recibió el nombramiento de ciudad. Fue la primera capital y el primer obispado de la Isla. Declarada Monumento Nacional

Pero la aventura comenzó un poco antes, cuando de camino a Baracoa, desde Guantánamo – provincia a la que pertenece la villa primada-  hice un alto en Playita de Cajobabo.

turistas montañas nubes
Baracoa Paisaje

Una playa que tiene por arena, piedras lisas. Descubrí mis pies y caminé sobre ellas… los introduje en el agua… frente a mí un paisaje costero, flanqueado por elevaciones aterrazadas, típicas del sur del Oriente cubano. Una sensación de relajación, similar a la que brinda un buen masaje, me invadió por completo.

Cerca de allí existen varios sitios históricos, relacionados con el quehacer revolucionario de José Martí, Héroe Nacional de Cuba: el Obelisco al Desembarco de Martí y Gómez por Playita de Cajobabo, el Bosque Martiano, la Tarja a la Primera Parada y el Museo Municipal “11 de abril”. Lugares donde historia y naturaleza, se dan la mano.

Continué viaje destino a Baracoa y llegué al primero de muchos atractivos que alberga esta maravillosa ciudad: el Viaducto de la Farola. Obra monumental que la une por vía terrestre con el resto de la Isla, considerada una de las siete maravillas de la ingeniería civil cubana. Y realmente los es. Resulta inevitable detenerse en el Alto de Cotilla y dejarse atrapar por un paisaje inolvidable e irrepetible de la Sierra de Baracoa.

Llena de energía – esa que provoca el aire fresco, los hermosos paisajes, las bellezas naturales e incluso, los tremendos desfiladeros del Viaducto de la Farola-  llegué a Baracoa. Pero lo que había visto en el trayecto no tenía comparación con lo que se develó frente a mis ojos.

Descubrí una ciudad donde es imposible separar lo urbano y lo natural, lo moderno y lo antiguo, el mar y el río, la leyenda y la realidad. Todo forma parte indisoluble del mismo paisaje. Terminé sucumbiendo a sus encantos… lo reconozco.

Me adentré en aquel paraje exótico e intenté llevarme un poco de todo lo que tiene Baracoa, pero no me alcanzó el tiempo.

Conocí el Fuerte La Punta, convertido hoy en el restaurante La Punta; el Castillo de Seboruco de Santa Bárbara, hoy hotel El Castillo; el Fuerte Matachín, que ahora es el Museo Municipal. Todos conforman un sistema de fortificaciones, que, construido entre el 1739 y 1742, se ha burlado del tiempo.

No pude dejar de visitar la Parroquial Mayor, modesta parroquia construida en 1833 y donde se resguarda el símbolo más antiguo de la religión cristiana en el hemisferio occidental: la Cruz de la Parra.

bahía, montañas, nubes
Paisaje Baracoense

Pero mientras recorrí la ciudad, una elevación llamó constantemente mi atención: el Yunque de Baracoa. Indagué y descubrí que existe un sendero llamado así, El Yunque, que inicia en el campismo del mismo nombre.

Una caminata de unos siete kilómetros me llevó por un sitio de extraordinarios valores naturales y paisajísticos, con un alto grado de conservación y endemismo, hasta la cima de esa montaña. En lo alto, un mirador natural, desde donde contemplé una espléndida vista de la ciudad de Baracoa, las desembocaduras de los ríos Duaba y Toa, así como el excelente paisaje de las montañas del Parque Nacional “Alejandro de Humboldt” y al fondo, la Bahía de Porto Santo.

Me quedaron otros senderos por transitar como el Balcón de Iberia, la Bahía de Taco, El Jutiero. Me faltó internarme en los bosques, a través de los caminos fluviales, sobre las flotables cayucas, una versión de canoa de fondo plano, casi exacta a la de los taínos, muy utilizada aún en la zona como medio de comunicación. Me falto subir las lomas baracoenses e internarme en la maleza hasta esas cuevas con restos arqueológicos y tropezarme quizás con un almiquí, raro mamífero prehistórico que habita en Cuba.

Realmente no me fue posible conocer todos los encantos de una de las más antiguas ciudades hispánicas del Nuevo Mundo, pero a pesar de eso, lo cierto es que el día que llegué a Baracoa realicé un sueño.

Lic. Yisel Marrero Ortega

Autor: Lic. Yisel Marrero Ortega

Natural del Municipio Especial Isla de la Juventud, se graduó en el 2005 de la Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad de La Habana. Desde entonces se ha desempeñado como especialista en distintas disciplinas de la comunicación empresarial. Amante de la naturaleza, de la historia, de la arquitectura y de actividades como el senderismo y el escalamiento, en la actualidad se dessempeña como especialista en comunicación en la casa matriz de Artex S.A, holding cubano que se dedica a la promoción y comercialización del arte cubano.

Lic. Yisel Marrero Ortega

Natural del Municipio Especial Isla de la Juventud, se graduó en el 2005 de la Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad de La Habana. Desde entonces se ha desempeñado como especialista en distintas disciplinas de la comunicación empresarial. Amante de la naturaleza, de la historia, de la arquitectura y de actividades como el senderismo y el escalamiento, en la actualidad se dessempeña como especialista en comunicación en la casa matriz de Artex S.A, holding cubano que se dedica a la promoción y comercialización del arte cubano.

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