Tolly Reviv y Cayo Largo del Sur: destino turístico

Tolly Reviv: el canadiense que bendijo a una playa cubana

Por: Elisa López

Se nombraba M. Tolly Reviv y tenía cara de pirata bonachón. Fue en realidad un explorador, amante de la naturaleza en su estado más puro, y del Caribe y sus soles luminosos. En pleno siglo XX, él “descubrió” para sus compatriotas canadienses los encantos de un islote situado al sur de Cuba, en el Archipiélago de los Canarreos, justo al borde del canto del veril, desde el que se abre en mayores profundidades el mar que acaricia a estas tierras calientes.

Tolly-Reviv-Champagne-Tours
Tolly Reviv

Por supuesto que estamos hablando de Cayo Largo del Sur, destino turístico hoy consolidado y del que últimamente se viene comentando bastante en medios de prensa y en esa red de redes en la que todo se torna tan viral y trascendente.

Más allá de la infraestructura de ocio desarrollada en los últimos 30 años en esa ínsula paradisíaca, y los agradecidos testimonios de los vacacionistas foráneos que la visitan, su fama ha trascendido también por los reconocimientos que se han agenciado en los últimos tiempos dos de sus playas: Paraíso y Sirena. Tanto la prestigiosa revista National Geographic, como el portal de opiniones Trypadvisor, las han ubicado entre los mejores balnearios del mundo.

Y esa condición resulta más que merecida, porque ambas playas tienen una magia única. No se sabe si enamoran por sus aguas transparentes y tranquilas, en las que es posible descubrir una paleta cambiante de azules; sus arenas blancas como cal, y tan absolutamente finas que permanecen siempre frescas, o por la divina combinación que se produce entre estas y un cielo que luce de un turquesa más encendido.

“Cuando se anda por aquellos lares, uno siente que el cayo está dotado de una aureola luminosa, que allí es posible despojarse de todo”, escribió precisamente Tolly Reviv, quien aseguró muchas veces que pocos sitios le habían maravillado tanto en su vida como playa Sirena. Quizás por eso decidió bendecirla hasta la eternidad, y en 1998, tras su fallecimiento a los 77 años, sus cenizas fueron esparcidas en esas aguas cristalinas que tanto había alabado.

Dicen que la ceremonia fue muy sencilla, tal como pidió en testamento este hombre que durante casi 20 años había estado enviando vacacionistas de Quebéc a Cuba, y específicamente a ese islote que él contribuyó a abrir para el turismo canadiense, a través de su empresa touroperadora Champagne Tour.

Al acto en cuestión asistieron su esposa e hijo, y algunos de los amigos que hizo en su constante ir y venir a Cayo Largo del Sur. Por inusual, el hecho ameritó que se publicaran sendos reportajes en dos diarios de circulación nacional y que la historia quedara guardada en fotos y una placa, que todavía hoy atesoran en el pequeño museo del poblado turístico existente en el destino.

Sin embargo, quienes lo habitan, en su mayoría trabajadores del polo turístico que permanecen durante varias semanas prestando servicios en sus diversas instalaciones, aseguran que por allá por playa Sirena han visto, alguna que otra vez, a un señor barbudo y  muy feliz, que parece despedir el atardecer cuando las arenas ya están desiertas, justo como solía hacer Reviv.

Tierra de leyendas e historias increíbles

Es que en Cayo Largo del Sur, de apenas unos 38 kilómetros cuadrados de extensión y donde el “choque” con la era moderna comenzó verdaderamente en 1982, con la construcción del primer hotel, parecen tener vocación por las leyendas.

Marlin Marina, Cayo Largo del Sur
Marlin Marina, Cayo Largo del Sur

De hecho, las cuentan de piratas y corsarios famosos que realizaban estancias breves en su territorio, para esconder tesoros saqueados en las andanzas por las islas y mares cercanos. A ellos atribuyen el haber traído hasta esta tierra una cruz, que todavía hoy se cuida con recelo, porque dicen que fue bendecida con la misión de protegerla.

Hay igualmente historias sobre negros esclavos que huyeron de ingenios y plantaciones de caña en la zona sur de Cuba, y tras varios días de navegación en canoas llegaron al islote, que terminó sirviéndoles de refugio y asentamiento durante años.

Marlin Marina, Cayo Largo del Sur, surfista
Marlin Marina, Cayo Largo, Sufista

Pero las más increíbles invenciones se relacionan con la fauna local, con especies muy diversas de peces, aves y tortugas marinas, que durante siglos encontraron en este cayo apartado un santuario ideal para reproducirse y crear grandes colonias y poblaciones, y ahora han tenido que compartir sus espacios con las oleadas mantenidas de turistas.

Cayo Largo del Sur
Marlin Marina, Cayo Largo del Sur, Playa

Afirman por ejemplo algunos buzos especializados que trabajan en el destino, con aguas de profundidades muy variables y fondos con increíbles jardines de corales y gran biodiversidad, que en ocasiones puede resultar “algo peculiar” la experiencia que se vive al nadar cerca de una mancha de peces, porque el explorador puede sentir “como si lo estuvieran analizando”.

Cayo Largo del Sur, Marina Marlin
Cayo Largo, Marlin Marina

Lo curioso es que esta misma sensación fue descrita por el amigo Tolly Reviv, en una de las tantas cartas que hacía a esos clientes suyos, a quienes intentaba mostrar la naturaleza asombrosa que encontrarían en Cayo Largo: “De acuerdo con otros buzos experimentados que han visitado la isla, su virginidad hace de ella un lugar magnífico para explorar. Al ser yo mismo un buzo de aguas profundas, con frecuencia me sorprendía el hecho de estar rodeado de miles de peces que se me acercaban y se asombraban ante mi careta, preguntándose, sin duda, qué mamífero podría ser yo…”.

Con tan graciosas referencias y misivas, no es difícil llegar a entender por qué Champagne Tour se mantuvo por años trayendo vacacionistas canadienses a esa pequeña ínsula, que evidentemente le robó el corazón a Reviv, incluso cuando ya Cuba era para él un amor de los grandes.

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Autor: Editor

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