Cayo Hueso, constantes referencias a Cuba

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La pequeña extensión de Cayo Hueso permite recorrerlo fácilmente a pie en tan solo unas pocas horas. Aquí relato mi experiencia personal, con algunos detalles sobre lo que el visitante puede encontrar, los lugares que no debe dejar de visitar y las casi constantes referencias a Cuba

Cayo Hueso o Key West

Una carretera larga y angosta empalma el extremo austral del territorio continental norteamericano con los cayos de la Florida. El recorrido desde la ciudad de Miami hasta Cayo Hueso o Key West, el punto más al sur de Estados Unidos, tarda unas tres horas y media aproximadamente.

Por el camino, el visitante atraviesa Big Pine Key, Isla Morada, Cayo Maratón y otros tres islotes, todos con poblados, con atractivos propios y llenos lugares pintorescos. Pero su mente, sin embargo, se mantiene fija en la idea de llegar a Cayo Hueso, sin dudas el más turístico y visitado de los siete cayos.

La pequeña extensión de Cayo Hueso permite recorrerlo fácilmente a pie en tan solo unas pocas horas. Hay opciones de transporte, como ómnibus, trencitos como los que recorren el Malecón y la Avenida del Puerto en La Habana, y un sinnúmero de variantes, como autos descapotables y la posibilidad de rentar motos y ciclomotores.

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opciones de transporte, como ómnibus y trencitos

Pero insisto que nada se compara con un recorrido a pie. Si se entusiasma, entonces localice en cuanto llegue la Calle Duval. Ese es el centro neurálgico de Cayo Hueso, el eje central de un recorrido que hará de norte a sur, hasta toparse con el mar y la emblemática boya de concreto que marca la “Milla 0” de Estados Unidos, el punto más al sur del país y el más cercano a Cuba.

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boya de concreto que marca la “Milla 0” , Key West

A ambos lados de la Calle Duval abundan los mercados, los bares y restaurantes, las tiendas de artesanías y suvenires, y muchas, muchísimas referencias a Cuba y su historia. De hecho, la vinculación de la isla grande del Caribe y Cayo Hueso es monumental, y así lo reflejan sus edificaciones y muchos de los establecimientos comerciales.

No solo la famosa boya hace mención a las 90 millas que separan a Cuba y Cayo Hueso. La casa más al sur de Estados Unidos, conocida como la “Casa Cayo Hueso” y construida en el año 1900, ha sido el hogar de la familia cubana Ramos-López desde 1939 hasta nuestros días, después de habérsela comprado a su antiguo propietario, el juez Jeptha Vining Harris.

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“Casa Cayo Hueso” y construida en el año 1900

Pero hay más. Está “El Mesón de Pepe”, un restaurante especializado en comida cubana y de Cayo Hueso, que siempre está concurrido. Al final del salón interior, una pequeña tienda no vende otra cosa que artesanía cubana o relacionada con Cuba. Los dicharachos cubanos pululan por las paredes, y ya con más solemnidad, una figura en madera del apóstol José Martí, colocada en un balcón interior, parece observar a los visitantes mientras se escucha, en una grabación, la voz de un locutor leyendo uno de sus discursos a los tabaqueros cubanos de Cayo Hueso.

Pero seguimos. Si quiere tomarse una taza de café cubano, no necesita sentarse en un restaurante. Justo al comienzo del recorrido, en la propia Calle Duval, hay un peculiar establecimiento que ofrece “cortaditos” y “buchitos”, este último en franca referencia al café que tradicionalmente se sirve en Cuba, fuerte y en tazas pequeñas, y a modo de diferenciarlo del café norteamericano clásico, ese que se bebe en jarras de porcelana y que, para nuestro gusto, es “demasiado aguado”.

A mitad del recorrido, se llega a una de las esquinas más concurridas, la que conforma la intersección de las calles Duvall y Caroline, donde dos bares (“Whistle Bar” y “The Bull”) comparten una antigua edificación de dos plantas.

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Whistle Bar

Una parada obligada, de las muchas que hay a lo largo de todo el cayo, es la Plaza Duval, rodeada de árboles y colmada de lugares donde comer y refrescar, como “Panini Panini”, “The Pasta Garden”, “Circle K” o “The Grateful Guitar”.

Casi al final del recorrido, con el mar a la vista y una cola casi interminable de visitantes listo para posar y tomarse una foto junto a la ya mencionada boya, encontramos, una vez más, una referencia a Cuba. Se trata de una tienda de regalos sin nombre, pero con un anuncio escrito con tiza en una pizarra en la entrada que dice textualmente: “Bienvenidos a la tienda de regalos más próxima a Cuba, a 90 millas”.

Y justo al lado de la terminal de cruceros, hay un lugar ante el cual el visitante se detendrá de cualquier manera. Es imposible que pase desapercibido porque la entrada principal está signada por una enorme estatua que inmortaliza aquel famoso beso de un soldado a una enfermera tras culminar la Segunda Guerra Mundial. Se trata del Museo de Arte de Cayo Hueso.

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Terminal de cruceros

Dejé para el final un lugar que impacta a cualquier visitante y que puede pasar inadvertido si no se busca o se pregunta por él. En una casona bien acondicionada y sin muchas pretensiones, se encuentra el Mariposario de Cayo Hueso, un lugar encantador que deja boquiabierto a todos. Por 12 dólares la entrada, se disfruta de un pequeño paraíso tropical lleno de mariposas multicolores de todas las latitudes, revoloteando entre los visitantes en incluso posándose encima de los lentes de sus cámaras (como le sucedió a este autor).

Pero ese será el tema de una próxima entrega.

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Jorge Coromina

Autor: Jorge Coromina

Apasionado a la fotografía, la música Rock y la naturaleza.

Jorge Coromina

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