Nicaragua, tierra de volcanes y encantos

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Antes de la llegada de los españoles, los indígenas que habitaban los territorios cercanos a los volcanes practicaban ritos en las laderas y ofrecían la vida de mujeres jóvenes y niños para calmar a los dioses. Para las comunidades originarias, la furia de las deidades se manifestaba en emanaciones de gases, lluvias de cenizas y erupciones, que solo se podían evitar con sacrificios como esos.

En el siglo XVI, los conquistadores europeos descubrieron los asombrosos volcanes que pertenecen hoy al departamento de Masaya y quedaron impactados ante esos imponentes y atemorizantes tesoros de la naturaleza.

Impresionados, llamaron al lugar Boca del infierno y el fraile Francisco de Bobadilla ordenó colocar una cruz a orillas de donde se encuentra ahora el cráter Santiago con el propósito de expulsar a las criaturas diabólicas que causaban tanto pavor.

Cruz de Bobadilla
Cruz de Bobadilla

Cinco siglos después, una réplica de la Cruz de Bobadilla permanece cerca de uno de los cráteres del volcán Nindirí, ubicado a unos 20 kilómetros de Managua.

Colocado allí para ahuyentar a los demonios que supuestamente se escondían en las profundidades de la tierra, el símbolo de la fe cristiana recuerda la historia de Nicaragua, sus creencias y tradiciones, así como los misterios que acompañan a un país lleno de leyendas y paisajes sorprendentes.

Pese al paso de los años, los nicaragüenses mantienen siempre una cruz en ese lugar, convertido hoy en un importante centro de atracción turística.

Parque Nacional Volcán Masaya

Cerca de la capital, el Parque Nacional Volcán Masaya recibe a cientos de miles de personas cada año, quienes acuden con el asombro de los primeros visitantes o sencillamente vuelven para presenciar una vez más la majestuosidad del paisaje.

Volcan Nindirí
Volcán Nindirí

El parque ocupa alrededor de 54 kilómetros cuadrados y en él se encuentran los volcanes Masaya y Nindirí, con dos y tres cráteres, respectivamente; una laguna y la cueva de Tzinacanostoc o de los Murciélagos.

El cráter Santiago, en el Nindirí, posee 500 metros de diámetro y 300 de profundidad y es el único activo de los cinco existentes, por lo que de vez en cuando nos recuerda que la calma del lugar es solamente aparente. La imagen de la cruz en una orilla, no solo le otorga un valor místico, sino que recuerda las creencias de quienes llegaron allí hace cientos de años.

Ubicada en el Cinturón de Fuego del Pacífico, donde se concentra la mayor actividad sísmica y volcánica del planeta, Nicaragua posee una enorme riqueza natural y cultural que la convierten en una nación seductora y fascinante.

Veintena de volcanes

El Parque Nacional de Masaya acoge a solo dos de una veintena de volcanes distribuidos en seis departamentos del país, siete de los cuales se encuentran activos.

El San Cristóbal, el Santa Clara, el Momotombo, el Apoyeque y el  Mombacho, son solo algunas de esas impresionantes estructuras geológicas.

Como parte de las visitas guiadas, los viajeros pueden permanecer cerca de algunos cráteres, pero solo por pocos minutos debido a la toxicidad de los gases emitidos. Aunque escaso, el tiempo es suficiente para presenciar un escenario maravilloso, donde alguna vez fueron exorcizados ciertos demonios.

Glenda Arcia

Autor: Glenda Arcia

Periodista. Amante de los viajes y la cultura en todas sus expresiones. Observadora curiosa y buscadora de historias.

Glenda Arcia

Periodista. Amante de los viajes y la cultura en todas sus expresiones. Observadora curiosa y buscadora de historias.

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